Últimas entradas »

He vuelto. No se por cuanto tiempo. Las herídas de mi corazón se van curando y a veces dislumbro, a lo lejos, la felicidad que todos nos merecemos.

Ya no me ahogo. Ya no muero al levantarme por las mañanas, aunque a veces, pocas veces, lo sigo deseando.

La vida sigue, y hay que seguir con ella. Vivirla, no pasearla.

Sed felices!

Me arrepiento

Me arrepiento de ti casi tanto como me arrepiento de mi. No hubo amor. Miedo. Hubo mucho miedo. A la soledad, al dolor, a tu dolor.

De lo que más me arrepiento fue de la cobardía, rallamos. Juntos sin querernos, sin querer estar juntos. Tu miedo a la soledad, mi miedo a tu dolor.

Pero ahora, después la valentía, no, de la desesperación, del asco hacia mi, hacia ti, hacia nosotros, tu soledad y nuestro dolor se desvanecieron como el humo de una hoguera. Después de quemar nuestras ataduras, conseguimos sobrevivir, conseguimos llegar a vivir. Y quizá podamos soñar ser felices.

No hubo amor, pero si hubo cariño. Te quiero, aunque no te echo de menos.

Perderte

Por qué tener miedo cuando todo parece posible? Por qué tener miedo cuando ya es presente lo que deseaste en el pasado? Miedo a perderlo. Y es precisamente ese miedo lo que hará que pronto lo pierdas. Porque siempre te parecerá pronto.

El miedo te puede agujerear por dentro, llegar a tu corazón y deshacerlo.Te puede volver loco. Pero lo peor de todo es que ya estás loco por tener miedo.

Por favor, deja de tener miedo. Solo inténtalo.

Pies de plomo

Miedo a todo. Miedo a nada. Miedo a vivir.

Un nudo. Varios.

Presión en las sienes, en el pecho, en el estómago.

Tiemblan las vocales, y las consonantes, las palabras y las piernas. Tiembla la vida, tu vida, mi vida.

Miedo a dar un paso, dos. Miedo a volver, a seguir. Angustia si te quedas quieto.

Giras a tu alrededor, no hay alternativa, ninguna decisión correcta, todo gira y nada se mueve. Quieres desvanecerte y no te evaporas. Ni siquiera las lágrimas que resbalan por tu cara.

Al final, muy al final, pero a tiempo,

Paras. Te paras. Paras de llorar, de gritar, de girar, de temblar. Te paras y escuchas. Respiras y te escuchas respirar. Respiras hondo, muy hondo, hasta que el aire inunda tus pulmones, e incluso tus pies, de repente, pies de plomo. Tan seguros que te sostienen, te están sosteniendo.

Y empiezas a andar.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.